ENRIQUE DE ANDA

HEAD DESIGNER CARLOS DE ANDA

Nacido en el año de 1970 en la ciudad de Chihuahua México, migra a los 3 años de edad con su familia a la Ciudad de México. Luego de terminar sus estudios de nivel medio y básico, comienza su trayectoria artística como aprendiz al lado de su padre, el reconocido diseñador y arquitecto Carlos de Anda.

En los años de 1990 a 1993 cursa de manera parcial, como estudiante libre, la carrera de artes plásticas en la universidad nacional de artes plásticas ENAP, en la Ciudad de México.

En el año de 2002 a 2004 viaja a España para cursar la diplomatura en fotografía fija en la escuela superior de artes y espectáculos TAI, al concluir sus estudios con notas sobresalientes, se hace acreedor de una beca para cursar un diplomado en el festival de artes visuales de Perugia Italia, donde estudia con artistas de talla mundial como Emir Kusturika, Michelangelo Pistoleto, y William Klain, entre otros.

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En el año de 2005 regresa a la ciudad de México para especializarse en medios gráficos y digitales, y desempeñarse como fotógrafo profesional y diseñador gráfico hasta la fecha.

En el año de 2013 funda su propia empresa de arte objeto, «ANIMAL», donde los animales y la naturaleza son el tema central, y en este mismo año comienza a colaborar con su padre en el diseño de las nuevas colecciones, ambos artistas fusionando su creatividad para plasmarla en las que serían las nuevas creaciones de la marca.

En 2015, fallece su gran maestro, amigo y padre, lo que le lleva a continuar en la empresa que fundó su padre «Carlos de Anda» como único diseñador y en donde se desempeña hasta la fecha, como director creativo.

MI AMOR A LA VIDA.

SER ANIMALISTA ES UN ESTILO DE VIDA

Siempre sentí un profundo amor y respeto por la vida, pero muy en especial por los perros; esto viene, en gran medida, al paradigma de respeto y admiración que acuñé en el seno familiar, sin embargo, hubo un ser que cambió mi vida, mi primer perro «el Rayo», la historia es bastante larga para narrarla en un texto que debe ser breve, pero he de decir que su rescate fue un hito en mi vida, marcó un antes y un después de él, en apenas unos días, pasé del respeto a la acción, me adentré en un mundo capaz de dar sentido a una vida, en este caso, la mía… contemplar en una mirada el preámbulo de la devoción y de la gratitud, ver como esa mirada opaca, frágil y confusa, cobra brillo y se llena de esperanza, me enseñó que quien salva una vida, cualquiera que ésta sea, se salva a sí mismo, entendí que mi causa eran los animales, me convertí en lo que, en el argot de la causa animal, llamamos ser ANIMALISTA, y una vez animalista por siempre animalista.